jueves, marzo 02, 2006

inauguración




Empezamos así. medio perdido. con la cabeza hecha un bombo y pensando divertido en hacerme a la idea de ivertirle tiempo a esto pa ver si me sirve pa aclararme el coco o simplemente pa pensar en escrito y que no se me vaya todo lo que me pasa por la cabeza y no me da tiempo a decir, o simplemente me da pena, hueva o lo que sea. la verdad descubrí los blogs por casualidad y me gustó la idea. a ratos siento que ya no estoy en edad pa estas cosas, pero luego me doy cuenta de que tampoco estoy en edad pa muchas otras que sigo haciendo y que pienso seguir haciendo hasta que me canse, así que aquí estoy.

por qué hoy? porque soy un apático profesional, vivo fijándome plazos pa empezar cosas y al final acabo posponiendo todo. soy un soñador y un romántico y aunque no lo acepto abiertamente, creo en las fechas importantes, en las señales y en los días específicos. soy de los que se plantea un recuento del año el 31 de diciembre y de los que deja de fumar el primero de enero. de hecho he dejado de fumar dos primeros de enero. la primera vez duré poco más de dos años. la segunda llevo más de dos años también, y aún aguanto. es mi record.

por eso hoy. porque cumplo treinta años y es un día específico, mmm. lo llevaba muy bien hasta que ayer en la noche mi mamá me preguntó que cómo me sentía. y ahí se me cayó todo al suelo. me di cuenta de que debía sentirme de algún modo y no me había permitido el gusto! así que empecé a pensar en ello y llevo desde ayer dándole vueltas y no tengo ni idea. bien. raro. emocionado y sintiéndome grande. grande de mayor y grande de GRANDE! siempre quise cumplir treinta años. me he hecho cocowash toda mi vida de que es la mejor edad, "los treintas". siempre me han gustado los hombres con treinta o más. creo que es cuando mejor están; o estamos? hoy me vi en el espejo antes de bañarme y aunque no estoy pa tirarme a la basura, tampoco estoy como esos hombres de treinta que tanto me han gustado a lo largo de mi vida. creo que tendré que aceptar que tengo treinta años pero no me parezco demasiado al estereotipo.

veía los treinta años como esa edad en que eres adulto, en que eres igual que un papá o una mamá, sin poblemas existenciales, con la vida hecha y las cosas claras. con un camino trazado y con la seguridad de que ya no cambiarías demasiado a lo largo de la vida. bendita puta mentira! hoy me doy cuenta de que, si bien no soy un bicho raro, los treinta no llevan eso en el pastel ni en el regalo. eso viene independiente en cada caso y los treinta a mi me han llegado, aunque sí, con la cabeza más clara que antes, pero con la certeza de que sigo siendo el mismo pringao. y esto, aunque a veces me asusta porque me doy cuenta de que puedo llegar a los cuarenta y seguir igual, me tiene maravillado porque veo que me queda toda la vida pa seguir creciendo y averiguando pa done coño he de avanzar. así que ná, a seguirme autoconvenciendo de que no pasa nada...