miércoles, enero 31, 2007
bruselas

casi doce años después y tantas cosas no han cambiado. subo por las escaleras de la gare central y casi puedo volver a ver a K, a S, a todos sentados ahí, perdiendo el tiempo, esperando a alguien. esperando un tren...
el olor a mantequilla caliente me moja los ojos y los cierro para saborear los waffles del 95.
camino y me acuerdo de gente, de cosas. momentos y días. de noches. de sueños. y miedos. y me apena haberme olvidado de todo esto durante tanto tiempo. nostalgia por los meses de vuelo bajo pero consistente. fantaseo con toparme en la calle a alguien de ese mundo tan mío, que casi nadie más conoció y que ahora, al perder contacto con todos, casi he olvidado. me da pena no haberlo atesorado más. y luego me da pena casi preferir, egoistamente, esa vida y no la mía. vida que es igual de importante, más incluso por ser la de ahora y no la de antes.
y llego hasta arriba y ahí está D esperándome. de espaldas mirando los horarios de los trenes. y pienso si de verdad los está mirando o sólo trata de no parecer muy ansioso al esperarme. me da ternura. me emociona verlo ahí, solo, tranquilo. en una ciudad que fue mía y ahora es suya. se gira y se ríe. y a mi se me olvidan los años pasados. y se me sale la sonrisa por volver a verlo.
el olor a mantequilla caliente me moja los ojos y los cierro para saborear los waffles del 95.
camino y me acuerdo de gente, de cosas. momentos y días. de noches. de sueños. y miedos. y me apena haberme olvidado de todo esto durante tanto tiempo. nostalgia por los meses de vuelo bajo pero consistente. fantaseo con toparme en la calle a alguien de ese mundo tan mío, que casi nadie más conoció y que ahora, al perder contacto con todos, casi he olvidado. me da pena no haberlo atesorado más. y luego me da pena casi preferir, egoistamente, esa vida y no la mía. vida que es igual de importante, más incluso por ser la de ahora y no la de antes.
y llego hasta arriba y ahí está D esperándome. de espaldas mirando los horarios de los trenes. y pienso si de verdad los está mirando o sólo trata de no parecer muy ansioso al esperarme. me da ternura. me emociona verlo ahí, solo, tranquilo. en una ciudad que fue mía y ahora es suya. se gira y se ríe. y a mi se me olvidan los años pasados. y se me sale la sonrisa por volver a verlo.
miércoles, enero 17, 2007
martes, enero 09, 2007
lo perfecto es perfecto cuando no lo es

mira si la vida es puta que por fin dejé el bar y ahora el novio se me fue a vivir a bélgica!!! sigo buscando trabajo, esto no está nada fácil. pensé que ba a ser más rápido pero nada, espero tener suerte pronto. he empezado a rezarle a san cayetano, dicen que es el santo del empleo. tenía una estampita suya y se la presté a una amiga. ahora ya no se cómo hacerle pa que me la regrese! si mi mamá me viera se muere de risa, es tan típico acordarse de los santos cuando nos conviene...
sigo en barcelona y cada día me gusta más. cada día es más mía y yo más de ella. cada día se porta mejor conmigo (sólo le falta darme un trabajo chulo). el invierno buenísimo, el primero que disfruto, poco frío. navidades estresantes, pero siempre para bien. con los papás de visita, en casa. casi un mes! histérico por que todo estuviera perfecto y al final me di cuenta de que lo perfecto es perfecto cuando no lo es. valió la pena. poco turismo, mucha casa, hablar, andar y hacer el tonto. ver gente, amigos, tiendas y cafés. plazas, más amigos, más tiendas y más cafés. es lo que tiene ser hijo de padre cafetero y madre compradora (que no consumista). luego la llegada del novio a pasar las fiestas. todo un sueño! junta de familias, la suya y la mía. ellos encantados, nosotros tensos. también encantados. demasiada familia de golpe, falta de costumbre.
y de pronto, estambul. joya arquitectónica y social. los cuatro, el papá, la mamá, el novio y yo! un sueño. cordero todo el día, en kebabs o como fuera. postres. digestiones en las mezquitas mientras trato de entender por qué me emociona tanto un edificio. nada como ver los ritos de la gente. los hombres lavándose cara, pies y manos en las fuentes de la entrada y luego orando dentro con una devoción que agarra y a veces asusta. yo con la piel de gallina y un nudo en la garganta. los pies helados. no me acostumbro al frío de estambul y menos quitándome los zapatos pa entrar a la mezquita y pisar el mármol que por alfombrado que esté, está helado.
la parte moderna de la ciudad sorprendente al estar junto a un sitio tan místico como la vieja. tiendas a tope, ruido, turcos y turcas. muchas de ellas guapas, de ellos pocos. pero los pocos, muuuy guapos. no se qué tiene oriente que pinta los ojos de un color tan obscuro que es imposible no babear.
callecitas perdidas, barecitos y restaurantes, modernitos, chulos.
hoy solo en casa. se acabaron las vacaciones, se acabó el viaje, se acabó el ir y venir. las tiendas y los cafés. la familia y el novio. todos de vueta en sus puestos. y el mío es este ordenador que saca más de mi que nadie.
sigo en barcelona y cada día me gusta más. cada día es más mía y yo más de ella. cada día se porta mejor conmigo (sólo le falta darme un trabajo chulo). el invierno buenísimo, el primero que disfruto, poco frío. navidades estresantes, pero siempre para bien. con los papás de visita, en casa. casi un mes! histérico por que todo estuviera perfecto y al final me di cuenta de que lo perfecto es perfecto cuando no lo es. valió la pena. poco turismo, mucha casa, hablar, andar y hacer el tonto. ver gente, amigos, tiendas y cafés. plazas, más amigos, más tiendas y más cafés. es lo que tiene ser hijo de padre cafetero y madre compradora (que no consumista). luego la llegada del novio a pasar las fiestas. todo un sueño! junta de familias, la suya y la mía. ellos encantados, nosotros tensos. también encantados. demasiada familia de golpe, falta de costumbre.
y de pronto, estambul. joya arquitectónica y social. los cuatro, el papá, la mamá, el novio y yo! un sueño. cordero todo el día, en kebabs o como fuera. postres. digestiones en las mezquitas mientras trato de entender por qué me emociona tanto un edificio. nada como ver los ritos de la gente. los hombres lavándose cara, pies y manos en las fuentes de la entrada y luego orando dentro con una devoción que agarra y a veces asusta. yo con la piel de gallina y un nudo en la garganta. los pies helados. no me acostumbro al frío de estambul y menos quitándome los zapatos pa entrar a la mezquita y pisar el mármol que por alfombrado que esté, está helado.
la parte moderna de la ciudad sorprendente al estar junto a un sitio tan místico como la vieja. tiendas a tope, ruido, turcos y turcas. muchas de ellas guapas, de ellos pocos. pero los pocos, muuuy guapos. no se qué tiene oriente que pinta los ojos de un color tan obscuro que es imposible no babear.
callecitas perdidas, barecitos y restaurantes, modernitos, chulos.
hoy solo en casa. se acabaron las vacaciones, se acabó el viaje, se acabó el ir y venir. las tiendas y los cafés. la familia y el novio. todos de vueta en sus puestos. y el mío es este ordenador que saca más de mi que nadie.
















