miércoles, marzo 29, 2006

de mayores y menores...

por qué siempre me han gustado los hombres mayores que yo y ahora me empiezan a llamar la atención menores? será que antes buscaba eso por las ganas que tenía de ser mayor y ahora que ya lo soy me da un poco de miedo y ahora sólo quiero dejar de crecer para no enfrentarme a lo que sigue?

me hace gracia porque de unos días para acá me he dado cuenta de que me están empezando a gustar los tíos de 25, 26, 28 añitos. no para nada en concreto, la verdad estoy bien como estoy, pero me da risa que antes ni me los miraba y ahora me hacen voltear la cabeza y yo qué se qué mas...

igual que antes siempre tenía un tipo definido de hombre que era el que me gustaba. como d. y él se burla de mi porque dice que claro, ahora que estoy con él y ese tipo de hombre ya no es novedad, es cuando me empieza a gustar el resto...creo que tiene razón.

desde luego es tan dificil definir nuestros gustos, no se si soy yo o somos todos pero me doy cuenta de que me muevo mucho por modas, por corrientes y sobre todo por ánimos y etapas. no se si es que soy demasiado influenciable (que lo soy) o que en realidad es normal. debe ser por inquieto pero en el fondo creo que soy un aburrido empedernido y trato siempre de brincar lo que tengo en el momento para ver qué sigue.

así que me rompo la cabeza, pienso y me imagino cosas. le doy vueltas a todo cien veces y al final me quedo tan contento al darme cuenta que en algunas cosas "lo que sigue" sigue siendo lo que tengo ahora.

martes, marzo 07, 2006

el gran día


Cuando todo parecía indicar que el cumpleaños había pasado y que no se hablaría mucho más del tema llegó el día de la fiesta! nada formal, cenita en petit comité, -que tampoco tan petit- por aquello del espacio. risas y vinos entre croquetas y chistorras, -que no chisteras-, tempuras, champiñones, quesitos, anchoas y algunas cosas más que dicho vino y dichas risas no me permiten recordar. luego la llegada del resto de los convidados que alcanzaron a superar los treinta (número importante en la celebración, sin el cumplimiento del cual hubiera parecido un mal augurio). y con ellos, regalos, abrazos, música, fotos y besos, mismos no tan maravillosos como los del novio, pero no menos agradecidos. viajes desde el vino a los cubatas con escala en aguna calada de maravillas marroquíes. blablablás con unos y otros y una sonrisa constante de esas que te salen cuando lo bueno ha superado las espectativas y ni siquiera uno o dos berrinches del típico asistente incómodo logran apagar.

después la migración a otro local para llegar, como en todo festejo aniversarial que se precie...a lo que en su día debió ser un bals y hoy se ha convertido en un brincoteo de un pie a otro con el tecno de fondo. y ahí más fotos. más besos, más risas y más de todo lo bueno. y una vez más a la calle a decidir la siguiente parada, para finalmente ceder y terminar en un señor antro bailando nuestro último aliento.

día completo. poco más de un día, en realidad. con la cabeza por fin en la amohada, junto a la del novio, como todas las noches desde hace un muy buen tiempo ya, esperando el momento en que al día siguiente, la tele y el sofá sean casi el único contacto con el mundo exterior. sin poder quitar, todavía, la sonrisa que empecé a poner al principio de la noche.


viernes, marzo 03, 2006

treinta años y un día...



y así terminó todo. en el bar, un buen pastelito (selva negra, según dijo la pastelera), el novio, los amigos, el cava (tradición catalana a la que al final creo que me voy acostumbrando), los rones, la lomo fisheye (regalo del novio), las fotos, los abrazos y clap yur hands de música de fondo.

jueves, marzo 02, 2006

inauguración




Empezamos así. medio perdido. con la cabeza hecha un bombo y pensando divertido en hacerme a la idea de ivertirle tiempo a esto pa ver si me sirve pa aclararme el coco o simplemente pa pensar en escrito y que no se me vaya todo lo que me pasa por la cabeza y no me da tiempo a decir, o simplemente me da pena, hueva o lo que sea. la verdad descubrí los blogs por casualidad y me gustó la idea. a ratos siento que ya no estoy en edad pa estas cosas, pero luego me doy cuenta de que tampoco estoy en edad pa muchas otras que sigo haciendo y que pienso seguir haciendo hasta que me canse, así que aquí estoy.

por qué hoy? porque soy un apático profesional, vivo fijándome plazos pa empezar cosas y al final acabo posponiendo todo. soy un soñador y un romántico y aunque no lo acepto abiertamente, creo en las fechas importantes, en las señales y en los días específicos. soy de los que se plantea un recuento del año el 31 de diciembre y de los que deja de fumar el primero de enero. de hecho he dejado de fumar dos primeros de enero. la primera vez duré poco más de dos años. la segunda llevo más de dos años también, y aún aguanto. es mi record.

por eso hoy. porque cumplo treinta años y es un día específico, mmm. lo llevaba muy bien hasta que ayer en la noche mi mamá me preguntó que cómo me sentía. y ahí se me cayó todo al suelo. me di cuenta de que debía sentirme de algún modo y no me había permitido el gusto! así que empecé a pensar en ello y llevo desde ayer dándole vueltas y no tengo ni idea. bien. raro. emocionado y sintiéndome grande. grande de mayor y grande de GRANDE! siempre quise cumplir treinta años. me he hecho cocowash toda mi vida de que es la mejor edad, "los treintas". siempre me han gustado los hombres con treinta o más. creo que es cuando mejor están; o estamos? hoy me vi en el espejo antes de bañarme y aunque no estoy pa tirarme a la basura, tampoco estoy como esos hombres de treinta que tanto me han gustado a lo largo de mi vida. creo que tendré que aceptar que tengo treinta años pero no me parezco demasiado al estereotipo.

veía los treinta años como esa edad en que eres adulto, en que eres igual que un papá o una mamá, sin poblemas existenciales, con la vida hecha y las cosas claras. con un camino trazado y con la seguridad de que ya no cambiarías demasiado a lo largo de la vida. bendita puta mentira! hoy me doy cuenta de que, si bien no soy un bicho raro, los treinta no llevan eso en el pastel ni en el regalo. eso viene independiente en cada caso y los treinta a mi me han llegado, aunque sí, con la cabeza más clara que antes, pero con la certeza de que sigo siendo el mismo pringao. y esto, aunque a veces me asusta porque me doy cuenta de que puedo llegar a los cuarenta y seguir igual, me tiene maravillado porque veo que me queda toda la vida pa seguir creciendo y averiguando pa done coño he de avanzar. así que ná, a seguirme autoconvenciendo de que no pasa nada...